2020-04-03
Con la esperanza dirigimos nuestros deseos al cielo, a los bienes eternos, los bienes espirituales, y entonces el alma en tensión hacia esos bienes espirituales, hacia el paraíso, renuncia a todo, y hace el voto de pobreza, es decir decide soltarse de la tierra para poder aletear y elevarse cada vez más a los bienes celestes. Solo Dio basta: Deus meus et omnia (APD57, 242).





