15 julio 2020 Comment 2020-02-04 2020-02-04 No hay mayor riqueza que el ejercicio de la pobreza. Si hubiera habido una riqueza mayor, el Hijo de Dios, al encarnarse, la hubiera escogido, ¡pero escogió la pobreza! Porque la pobreza es la riqueza verdadera, eterna (AAP58, 269). FacebookTwitterLinkedinPinterestemailPrint