2020-12-10
Nuestra vida era, y así la sentíamos, una sola: nosotros entre nosotros, nosotros con el Padre [Alberione], unidos, cimentados, no alumnos de una escuela sino miembros de un solo organismo, primeras piedras vivas edificadas de un majestuoso edificio (Diario, 8 diciembre 1917).





