2026-11-05

2026-11-05

¡Oh! ¡Qué gran paz la de un alma consagrada a Dios!… Cuando uno ha entregado su vida por Jesús, ¡qué serenidad en la muerte!… Jesús da, a quienes se entregan por completo a él, su paraíso, a sí mismo (AP 1960, 114).