2020-09-30
Hagamos siempre la oración del Maestro divino: «Para que sean una sola cosa», no para aplicarla a un solo Instituto, sino para vivirla en la inmensidad de la parroquia paulina, que tiene como límites los confines del mundo y como rebaño tanto a quienes están en el redil como a quien se quiere llevar al redil (UPS I, 382).





