2021-07-16
La conversión perfecta es dirigir solo hacia Dios toda nuestra actividad de la mente, de la acción de la vida. ¡Cuánta necesidad hay de convertirse: de orgullosos hacerse humildes; del apego a ciertas cosas, ideas o posiciones pasar al desprendimiento para ser indiferentes a todo y a todos…! (FSP58, p. 241).





